El se llama Andrés, ella Ana.
Se cruzan miradas, se tocan con los ojos
Sonríen. Sus manos juegan nerviosas.
El tiempo se escurre entre sus dedos
Y el adiós se convierte en agonía.
Todavía no se animan, están congelados
Y sufren por el amor que no es
Y se gritan mudos que se quieren
Y eso se escucha en sus miradas...
Que no cesan. Envuelven. Los penetran
Y sudan por el calor que estalla y no se anima...
Y se alejan para seguir amándose en silencio
Por lo que quieren y no pueden o no se dejan.
Y se alejan un poco. No mucho
Porque se sienten cerca.
Y Andrés ve a Ana en la que no es
Y ella acaricia el cuerpo de aquel que supone Andrés.
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