Soñar... Yo, personalmente, pienso que es un deseo, un anhelo, es una fantasía que se manifiesta mientras dormimos, o incluso a veces con los ojos abiertos. No podemos pedirle a los sueños que se hagan realidad. Los sueños son. Son y nada más, no existen, no son reales, sólo lo hacen en nuestra imaginación para poder ser felices por una noche, por un momento.
Fue la otra noche cuando estaba en mi vida ideal, tenía todo lo que siempre quise, estaba siendo feliz. Seguí siéndolo por un tiempo, lo disfruté, hasta que surgió en mí la duda: "¿Estoy en un sueño?". Sí. Definitivamente era un sueño, no podía estar pasando. "No pueden haber cambiado tantas cosas y que yo no me acuerde cuándo pero espero que sea real", pensé. Pasaron pocos segundos y me desperté. Me dí cuenta de que ese momento hermoso pasó de ser un sueño perfecto a una realidad mediocre justo en el momento en que pedí que lo fuera. Simplemente no podemos pedirle a la vida que todo se transforme en una realidad hecha a nuestro antojo. Los sueños así deben ser y así debe quedarse: en nuestra mente.
"Soñar no cuesta nada". Es una de las frases más mentirosas que escuché. Claro, ¿quién no quiere que algo sea verdad con tan solo desearlo, acostarse y dormir?, pero, ¿y el momento en el que nos damos cuenta de que es una simple mentira? Duele, ¿no?. Yo creo que cuesta la vida, el alma, cuesta el ser. Es ahí donde los sueños deben estar, en el remoto espacio de la nada. Nos hacen vivir una hermosa fantasía por un momento para después simplemente desaparecer, y es así como funciona y tiene que funcionar.
Soñemos, seamos felices, despertemos y sigamos siéndolo en nuestra realidad. Podemos cumplir nuestros sueños, ¿quién dice que no?, pero para eso tenemos que esforzarnos, claro está.
No hay comentarios:
Publicar un comentario