lunes, 14 de julio de 2014

Take me back to the start

"Escribí casi tan rápido como mi cabeza iba arrojándome las palabras, desordenadas, alteradas y en un tono algo agresivo. Estaba enojada conmigo, con mi escribir, con mis reflexiones. Estaba enojada con mi consciencia que me había traicionado. Con mis acciones y mi pesar, con mi capacidad de ofender y defraudar todo lo construído en meses en tal sólo dos horas. Y si había alguien que estaba más enojada conmigo misma que yo, era él. Al que había desilusionado. Al que por más perdones que le dijera, seguía haciendo oídos sordos. Busqué mil excusas posibles: que no lo había pensado bien, que jamás había sido mi intención, que no fue lo que pareció, que él estaba exagerando, que ignorarme no era la solución. Pero la respuesta verdadera era otra y muy simple. Él tenía la razón.

Sin tiempo para releer me encontraba con el primer párrafo ya escrito. Necesitaba frenar y pensar un poco, necesitaba entender en qué momento había pasado todo, si "estábamos lo más bien". Quise volver el tiempo atrás unas horas, unos días. Quise también todo lo contrario: mirar el futuro, ver qué vendría después de esto, cuáles iban a ser las consecuencias. Ver si realmente aprendí y pude seguir adelante o si en algún momento volveré a cometer el mismo error. Ver si lo cometería con él o con otro, ver si tendría siquiera la oportunidad de volver a comerterlo con él. 

Había dejado de pensar a mil por hora. En realidad, había dejado de pensar. No tenía idea de qué iba a pasar y tampoco sabía muy bien qué había pasado, o quizás ya estaba intentando olvidarlo. Lo único de lo que estaba segura era una cosa: rogaba, con mi vida, su perdón.

Fue en ese preciso momento cuando grité tres veces al cielo que te quería. Nadie respondió."

Escribí esta entrada hace ya un tiempo. Hoy no recuerdo siquiera el motivo por el cual me sentía tan aturdida, tan culpable. No recuerdo tampoco a quién me dirigía, pero al releerla pude transportarme a ese momento exacto en que lo estaba escribiendo. Pude ver mis lágrimas, mi pecho nervioso y mis palabras apuradas. Me gusta creer que este espacio es el libro de mi vida, releer aquellas historias personales que marcaron algo en mí, y hoy, aunque ya no sienta nada, aunque estos párrafos no signifiquen nada para mí, volver a verlos me hace saber que existen porque existió en mí ese deseo de perdón, de miedo, de amor. Y en fin, me gusta saber, por sobre todas las cosas, que algo aprendí, que algo crecí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario