No es lo mismo estar vacío y estar lleno de nada. Un vacío implica algo capaz de llenarse, incluso se podría decir que está a la espera de eso digno de ocupar su espacio. En cambio, estar lleno de nada, es estar lleno. De cosas que no ocupan, que no sirven, derrochando espacio, sin dar lugar a lo nuevo que está llegando. Como ese frasco de mermelada que todos saben que está vacío, pero por alguna razón permanece en la heladera. Pero aunque el frasco esté vacío, la heladera está rellena de algo tan inservible como eso. Hasta podría ser más útil estando afuera: con un poco de creatividad podríamos convertir ese frasco en un lapicero, sacarlo de la heladera, limpiarlo un poco y dejar lugar a nuevos frascos. Para que, dentro de un tiempo, estos nuevos frascos se vacíen y quieran ocupar el lugar del viejo lapicero.
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