sábado, 9 de febrero de 2013

! Todo parece estar queriendo cerrar una herida

Estaba a punto de escribir algo como "hay una razón por la cual no puedo olvidarte", pero sinceramente si se puede llegar al extremo de querer dejar de pensar para poder parar de escucharme, llegué. Estoy en ese punto en que detesto quedarme sola sin ninguna distracción por miedo a pestañear y verme de nuevo en ese precipicio rumbo al olvido que no me animo (o no me quiero animar) a saltar, pero tengo que hacerlo. Lógicamente, me gustaría saltar de la mano de alguien más, como alguna vez escribí. Más tarde caigo desde la burbuja de mis utopías de bomba a la realidad, que, al fin y al cabo, no es más que la realidad en la que yo elijo (o quiero elegir) ser feliz, y entro en la cuenta de que no va a ser posible. Hay que aceptarlo, tu mano no va a estar. Quizás tu recuerdo, tus canciones, tus enseñanzas. O no. En ese caso mis memorias, mi voz y mi aprendizaje. Poco a poco me desprendo de todo eso que alguna vez fue nuestro. Cuesta, sí, pero hace dos, ocho, o infinitos meses me lo propuse y todavía no lo pude cumplir: es hora de dejar de aferrarme al nosotros. No somos vos y yo. Sos vos. Y soy yo. Y yo, sola, tengo que saltar al precipicio. El problema es que si salto todo promete ser mejor: mi felicidad no va a depender de tu esencia en mi recuerdo; voy a volver a memorizar fechas sin miedo a que el tiempo no pase, o pase demasiado rápido, o pase sin vos; las canciones no me van a sacar mis lágrimas ni me harán aferrarme a tus memorias en cada frase dicha al paso que escucho; voy a poder caminar libremente viendo todo color rosa, aclarando un poco el rojo que no me dejaba ver; voy a, finalmente, abrir los ojos, sacurdirme el polvo, salir a caminar. Pero no sé si quiero despedirme de mis memorias, no sé si quiero dar lugar a las nuevas, no sé siquiera si alguien, cansado de esperar la decisión que quizás no me corresponda, vendrá a empujarme y mi aterrizaje no será el que yo espero que sea. Quizás sí, necesito quien me ayude, quien me de ese empujón. Lo que sí pido es que, en caso de ser obligada a saltar, quien me obligue salte, aterrice y quiera compartir una vida allá abajo conmigo. Si lo que yo quiero es un "hola" que me salve de esta posible despedida, ¿quién dijo que no se puede?. Por fin, lo decidí. 

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