A veces cuando abro los ojos puedo verlo, ¿sabés?. Poco a poco esa ilusa ilusión se apodera de todos mis sentidos, cuando menos me lo espero ya puedo tocarlo, sentir su piel cerca de la mía. Luego de que su tan utópico encanto me seduce, comienzo a presenciar el aroma de su perfume, a valorar la suavidad de su piel, a sentir nuevamente esa magia que transmiten sus besos. Tan utópicos y palpables a la vez son sus recuerdos que se complica distinguir entre locura y realidad, y cuanto más lo pienso más grande es la necesidad de parpadear para descubrirlo.
Entonces desaparece, no lo pude impedir, de repente es como si nunca hubiera existido. Tu mirada, tus caricias, tu aroma, tu magia: todo se ha desvanecido y lo único que me queda es tu dirección guardada en una nota rápida. Si sólo pudiera tener otra prueba, alguna sonrisa guardada en un cajón, quizás un recuerdo efímero en la alcancía de los sueños.
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