lunes, 4 de marzo de 2013

Acaricié la cara de la mentira, miré los ojos de la traición

Resulta que me cansé de las metáforas, de las indirectas, de hablar entre líneas. Siento que así nadie me entiende, porque mi mensaje no llega o porque nadie me lee. Y seguramente sea verdad. En realidad, hoy me cansé de muchas cosas. Descubrí exactamente qué es lo que pasó en estos últimos cinco meses, paralelamente a la realidad que yo creía conocer. Me cansé de confiar en quienes no debo, de prestar mi oreja a quienes no se lo merecen, de sonreír hasta la más forzada sonrisa a quien no la valora. Me cansé de esperar, de la intriga que me destruye. Me cansé del no saber. Pero si hay algo que me cansó más que eso, fue creer saber. Pero no, no lo sabía. Porque vos me habías mentido, me hiciste creer una realidad que no era, me tranquilizaste por unos días para salirte con la tuya. ¿Y sabés qué? Lo lograste. Felicitaciones, no se me ocurre otra palabra. Te recibiste de mentirosa nata. Y lo peor de todo fue que arrastraste con vos a un nuevo ejército de traidores. Algunos de ellos eran mis amigos, algunos algo más. Y ahora ya no.


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