Es que no hay otra explicación. El corazón es un músculo, no creo que sea capaz de sentir ningún tipo de nada. Por ahí el cerebro, pero termina siendo éste el que en algunas ocasiones nos genera cierto desinterés sentimental. Entonces reduzco mis opciones y saco por descarte que lo que tenemos es magia. No podría definirla y tampoco serviría. Esta magia no entiende de palabras, no sabe de idiomas, simplemente algunas miradas, caricias, besos, y con eso transmite todo. Esta magia me hace ser feliz. Esta magia sos vos.
(Sos el sentir en mí, sos el "que-se-yo" que me provoca un "no-se-qué". Sos esa sonrisa al despertar con tu "hola mi amor" y esa oscuridad al cerrar los ojos sabiendo que hoy no me toca soñarte. Y me estoy yendo por las ramas).
La cosa es que esa magia está hace un mes acompañándome, hasta ahora bastante bien. Me levantó varias veces, quizás no se dio cuenta, pero estaba cayendo. Con sólo un "¿cómo andás?" logró subirme el ánimo cuando más lo necesitaba. ¿Bajadas? No, bajadas no. Pero me alegro de que así sea, me gustan las subidas y no le temo a las alturas. Siempre y cuando esté la magia, siempre y cuando estés vos.
Gracias por hacerme sonreír, por un mes y por muchos más.
Nota mental: si sigo siendo así de cursi voy a escupir para arriba y no me voy a correr. Auto-amenaza.
No hay comentarios:
Publicar un comentario