Escribí esta entrada unos meses atrás. Era un simple borrador, un intermedio algo confuso. Decidí optar por un extremo y hoy esta entrada es la representación del final de una historia, vieja, con final feliz pero poco digno de recordar. Hoy no puedo creer identificarme con estas palabras, no puedo creer que realmente este viaje dio frutos y hoy (y espero que mañana también) soy feliz otra vez.
Básicamente
Me cuesta decidir un título. Quisiera dejar el espacio en blanco pero no es tan simple. Si no me decido yo misma sobre qué voy a escribir, nadie puede hacerlo por mí. Básicamente porque es imposible contar la historia completa. Básicamente porque, después de todo lo que pasó, prefiero quedarme con algunas cosas y desechar otras; quizás porque no las quiero, quizás porque no las necesito. El resto de las cosas me las llevo conmigo en este viaje.
Es irónico, al escribir la primera letra sabía que iba a contar de nuevo la historia de mi desamor, esa en la cual yo sigo amando y él no; pero nuevamente me mentí. Violé todas mis expectativas, reflexioné al mismo tiempo de escribir y cambié de rumbo en menos de tres renglones.
Faltando un día, me despido por acá para recordarme que en este campamento pretendo cambiar totalmente mi persona, renovarme, mirar hacia atrás, hacer algunos pasos en falso, caer, levantarme, y después de llorar y quebrarme queriendo que él vuelva, tratar de alcanzar las estrellas. Porque de eso se trata, de caminar sin meta, básicamente caminar.
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