Tantas veces escribí sobre el miedo que me es imposible de creer el hecho de que me esté dando cuenta recién ahora el daño que causa en mi vida. Su impacto en mis planes, mis deseos, mis pasiones. Su manera de hacerme temblar, llorar, reír sin tener causa y luego de haberla encontrado: llorar de nuevo. Su parálisis, temporal pero tan eterna en el mundo que éste hace acorralar a mis sentidos. Pero sólo su capacidad para inmovilizarme es verdaderamente efímera. Tiemblo. No paro de temblar. Es cíclico. Porque hasta me asusta admitir que descubrí el verdadero significado del miedo. Y sigo sin parar de temblar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario