viernes, 4 de abril de 2014

El otro yo vencedor

Una vez intenté convencer a alguien de que hay cosas en la vida de las cuales nunca se puede volver. 

Cosas que no se eligen, que nadie quiere vivir. Cosas que una vez dentro de ellas, cuando uno se detiene para pensar en qué clase de persona se convirtió, lo único que se recuerda es el ahora, el después. La esencia de lo que alguna vez fuimos queda intacta, pero imposible de manifestarse. Cosas que cambian a la gente. Cosas que provocan llantos en las madrugadas y pesadillas de las cuales despertarse es un desafío. Cosas horribles que opacan a aquellas maravillas que nos toca vivir. Cosas que nos hacen decidir estupideces, abandonar amistades, amores, pasiones. Cosas de las que, en un tiempo, alguien se va a arrepentir. Y cuando ese momento llegue, va a ser imposible volver atrás.

El problema es que la convencí demasiado y no puedo lograr que pare de escribir estas líneas. Pero ya es tarde.

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