miércoles, 15 de mayo de 2019

No sos vos, es tu esencia

A lo largo de los años fue cambiando mi percepción del amor. Desde el chico con el que te das besos en los recreos hasta esa persona que se sienta al lado tuyo mientras vos estudiás. De todas formas siempre significaste un poco más de lo mismo: completarme. 

En estos días de empoderamiento es difícil dejar en manos de una sola persona la responsabilidad de hacerte creer que sos y vas a ser todo lo que te gustaría. Debería ser yo misma la responsable de todos esos efectos y, sin embargo, acá estoy: dependiendo de un piropo o halago que, como siempre, tengo que esperar sentada. 

Andar recolectando amor de extraños nunca fue una opción, sabiendo que ellos quieren algo que yo no: ¿realmente me interesa la idea de lo pasajero?; pero la rutina había terminado de consumirme. Entonces decidí buscar alternativas que no me vuelvan a hundir en el mismo ciclo de siempre: enamorarme, recibir amor, devolverlo, y dejar de recibirlo. 

No eras vos, era lo que representaban tus actos. Cada piropo, cada palabra de aliento, cada vez que me miraste y te mordiste los labios. Me hiciste sentir que no dependía de una sola persona para completar mi autoestima, más aún; me hiciste darme cuenta de lo completa que se puede ser con sólo cambiar el punto de vista. 

Sentirse bien con uno mismo no es sólo cuestión de mirarse al espejo y gustarse. Me gustaría poder ahondar más en el término, pero es que se me hace imposible: sigo descubriendo qué carajo es y cómo se hace.

Sólo espero un día no necesitar que nadie me lo diga en voz alta. 

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