martes, 24 de septiembre de 2019

¿Existe el equilibrio?

¿A cuántas personas tendrás que lastimar para darte cuenta que no estás sanando ni un poco?

La delgada linea entre salvarse el propio pellejo y romper el de los demás se difumina cada vez que ponemos en la balanza la felicidad propia o de terceros. Priorizarse puede convertirse en un arma de doble filo cuando se pierde la responsabilidad afectiva, si es que ella se adoptara de forma voluntaria. Me hice cargo de un peso que no soy capaz de sostener: ¿quién me creo que soy para ir por ahí decidiendo cuándo entristecer a mi entorno? 

Buscar la forma de equilibrar el universo no tiene por qué ser un calvario para los terceros, siempre y cuando aquellos formasen parte de tu vida. ¿Y si mi felicidad fuese también la de ellos?

Hasta el título de esta entrada es una pregunta. Espero encontrar las respuestas pronto. 

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