viernes, 11 de octubre de 2019

¿Intensa?

Sentarse a esperar nunca se me dio bien. Me tiemblan las piernas, me transpiran las manos, me laten los ojos. Se me escapan por los dedos las ganas de escribirle, se me salen de los labios las palabras que no debo pronunciarte, se me escapan de la mente los deseos que te tengo y no te puedo decir. 

Siempre violé y rompí todos los clichés habidos y por haber. No hablarle, no escribirle, no buscarlo, no insinuarle. Hacerme la difícil, fingir que no me gusta tanto como en realidad lo hace. Nunca me enseñaron a contenerme nada y eso, a la larga, trae consecuencias. 

Hay que obedecer las reglas de la sociedad y me confunde por completo; contener las emociones que no quiero contener y esperar los minutos, horas, días y semanas que deba esperar. No pongamos en el estrado las veces que perdí el orgullo - que nunca tuve - y salí corriendo a buscarte porque me van a declarar culpable enseguida. 

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