miércoles, 22 de abril de 2026
La última coincidencia
domingo, 1 de febrero de 2026
El secreto
El fanatismo hacia tu sonrisa era lo único que no intentaba disimular. El resto de las sensaciones, sin embargo, solían encontrar su vía de escape ilegalmente a través de mi piel y quedaban a libre interpretación: el cosquilleo cada vez que me imaginaba tu siguiente anécdota maravillosa; la piel de gallina que me inundaba al oír tus dolores; y la inconfundible adrenalina de ya estar planeando el siguiente encuentro accidental.
Tu forma de ser retumbaba en las habitaciones con un brillo nunca antes visto; pero nos tenías a todos acostumbrados. Recuerdo haberme cuestionado mil veces cuál sería tu receta mágica para no quedarte nunca con preguntas por hacer. La curiosidad te llevaba a lugares donde todos queríamos ir y no lo sabíamos, pero bastaba con estar cerca tuyo para contagiarse de ella y entonces, sin pensarlo —pero intencionalmente—, arrancaba una nueva aventura juntos.
Como quien tiene todo claro en esta vida, te tomabas el trabajo de llevar las riendas del humor del día de todos tus cercanos y lo transformabas en una arena de risas versus emociones. Era como si el resto de los presentes no existiera; como si todo lo que pensabas y expresabas estuviera dirigido hacia mí.
Así nos sentíamos quienes disfrutábamos de tu presencia, de eso no quedan dudas. Pero no todos lo podían declarar. No yo, al menos. No ahora, advertía. No nunca, afirmaba.
miércoles, 3 de marzo de 2021
Trescientos sesenta y cinco
lunes, 21 de septiembre de 2020
El comienzo no se programa
A medida que te dictaba escribías sobre mi piel la historia que me conté a mí misma unas novecientas veces; agregabas algunas oraciones de tu impronta y dejabas anécdotas inconclusas para mantener el suspenso. Afuera, por la ventana, veíamos al mundo incendiarse, pero nosotros disfrutábamos del calorcito que emanaba.
El contexto acompañaba de una forma casi irónica: disfrutábamos de la compañía del otro y nos hundíamos cada vez más en una rutina que llegaba para quedarse, mientras otros habrían pagado cualquier precio a costa de rebobinar el año entero. Para algunos, los afortunados, este año nos había encontrado desprevenidos pero negados a dejar pasar todos esos primeros momentos que nos tocaba vivir.
Ningún comienzo puede posponerse porque uno no decide cuándo empezar. La pregunta no era en qué momento me había enamorado por completo, sino qué día decidimos admitirlo y decirlo por fin en voz alta. Empezar capítulos al lado tuyo era algo que debía hacerse ahora, y ninguna pandemia iba a encargarse de detenernos.
Volver a creer en los cuentos de hadas se vivía casi tan cursi como se escucha, pero ya no dependía de mí ocultarlo. Ir cumpliendo todos mis sueños al lado tuyo se sentía como tocar el cielo con las manos: de haber sabido que era tan placentero, podría haber estirado los dedos un poco antes.
miércoles, 4 de marzo de 2020
Te invito a pasar
sábado, 29 de febrero de 2020
viernes, 24 de enero de 2020
Incertidumbre
martes, 7 de enero de 2020
Pausa
domingo, 5 de enero de 2020
Falta una copa
viernes, 20 de diciembre de 2019
Desvanecer
Fuiste lo justo y necesario para darme el empujón que necesitaba para despegar. Hoy soy mejor, aunque un poquito más destruida por dentro, y debo admitir que eso es consecuencia de tantos años juntos.
Aún no me queda claro si lo logré gracias a vos o a pesar tuyo, lo que sí entiendo a la perfección es saber distinguir entre las huellas que dejamos y el futuro que nos espera. Separados, pero ilimitado. El techo lo ponemos nosotros.
jueves, 19 de diciembre de 2019
No hay remate
miércoles, 18 de diciembre de 2019
Mariposas
lunes, 25 de noviembre de 2019
Risa con ruido
sábado, 2 de noviembre de 2019
Fugaz
Es raro sentirse del otro lado y no ser yo quien escribe la historia. Sólo deseo que pronto me vuelvas a incluir en alguno de tus capítulos.
Nunca fui yo
viernes, 25 de octubre de 2019
Pantalla
Superarte fue algo pendiente, no porque no pueda, sino porque la historia había sido inconclusa. De un día para el otro se nos fue de las manos: no nos quisimos hacer cargo de que en realidad nos habíamos destruido hace ya tiempo. Nos culpamos innumerables veces por las peleas presentes pero nos olvidábamos de sostener la mochila que nos pesaba desde siempre.
Hacerse cargo se trató de dejar ir el peso que nos molestaba porque volver a intentarlo ya sonaba obsoleto; ¿cuántas oportunidades nos habíamos dado ya?. Entonces salí y vi luz, y todo pareció estar bien durante un largo tiempo. Encontré algo de espacio para mí misma y también pude distraerme de ese pasado que no dejaba de perseguirme. Me amigué con mi olvidada persona y me sumergí en un mundo que hace años no veía.
Pero un día me di cuenta: estaba caminando por la avenida Corrientes, rodeada de personas. En el celular tenía mensajes sin contestar, algunas invitaciones rechazadas y otras propuestas de planes divertidos para hacer en la semana. Había mucha gente y sin embargo, me encontré ahí, sola. La vida me sacó todo, pero yo sola me encargué de dejar ir lo único que me había dejado.
viernes, 11 de octubre de 2019
¿Intensa?
viernes, 27 de septiembre de 2019
Huella
Me mostraste quién eras en cuestión de segundos, y es que no hacía falta leer tu currículum para conocerte. Se te notaba la transparencia a kilómetros: tu forma de expresarte y contar anécdotas daba por sentado que me abrías las puertas de tu vida de par en par y sin dudas deseando que pasara por un largo rato. Pero no me quedé.
martes, 24 de septiembre de 2019
¿Existe el equilibrio?
La delgada linea entre salvarse el propio pellejo y romper el de los demás se difumina cada vez que ponemos en la balanza la felicidad propia o de terceros. Priorizarse puede convertirse en un arma de doble filo cuando se pierde la responsabilidad afectiva, si es que ella se adoptara de forma voluntaria. Me hice cargo de un peso que no soy capaz de sostener: ¿quién me creo que soy para ir por ahí decidiendo cuándo entristecer a mi entorno?
Buscar la forma de equilibrar el universo no tiene por qué ser un calvario para los terceros, siempre y cuando aquellos formasen parte de tu vida. ¿Y si mi felicidad fuese también la de ellos?
Hasta el título de esta entrada es una pregunta. Espero encontrar las respuestas pronto.